Escalando barrancos

Voy a contaros la historia de esta foto.

Me fui ayer con Lucía a despejarnos un ratico por ahí al monte. Pero nos fuimos a mitad de la tarde, a andar sin rumbo y durante mucho rato. Por este parque natural no sueles encontrarte a nadie, y además nosotras nos salimos del camino varias veces para perdernos aún más. De repente, vimos una cuesta gigante a lo lejos, y decidimos que íbamos a subirla para ver a dónde llevaba. Nos costó un montón llegar al inicio de la misma, pero es que cuando llegamos resultó que no era un camino sino, prácticamente un barranco. Pero nosotras decidimos que íbamos a intentar subir.

Empezamos a subir poco a poco y era prácticamente como escalar, aunque no parecía muy peligroso e íbamos con cuidado. A los cinco minutos me dio por mirar hacia atrás, y entonces me bloqueé, me empezaron a temblar las piernas y le dije a Lucía que pensaba que era mejor que nos diésemos la vuelta. Ella dijo que seguramente ya no nos quedaría tanto para llegar hasta arriba y que en la cima seguramente encontraríamos algún camino para bajar. Así que seguimos subiendo, intentando encajar nuestros pies en los típicos caminos que forma el agua de lluvia al caer por terrenos muy inclinados.

Cuando íbamos más o menos por mitad del barranco, encontramos un trozo de terreno llano y nos paramos a descansar un poco. Nos sentamos en la tierra, cerramos los ojos e intentamos calmar nuestra respiración. Estábamos muy lejos de la ciudad, de la gente, a una altura considerable. Tan sólo se escuchaba la brisa y algún que otro animal, incluso éramos capaces de escuchar algún sonido de nuestros estómagos. A ambas nos impresionó la paz que conseguimos sentir allí arriba. De verdad, puedo decir que llevaba muchísimo tiempo sin sentir algo así, tanta tranquilidad. Sentí como si la gran cantidad de información, ruido en el más amplio de los sentidos y en todos los campos, nos colapsase hasta el punto de no ser capaces de pensar con claridad. Allí arriba encontré mucha claridad mental.

Cuando ya nos habíamos calmado un poco, me cercioré de que en mi oído derecho, el cual estaba dirigido hacia la ciudad, se escuchaba una especie de ruido parecido al de un avión. Pero este ruido no cesaba. Nos dimos cuenta de que era el barullo de la propia ciudad, y la verdad es que sentimos miedo. Un conjunto de ruidos muy, muy lejanos, entremezclados formaban un zumbido. Una vez que nos dimos cuenta de que estaba presente, empezaba a resultar bastante molesto.

Continuamos subiendo, y cuando llegamos a la cima, fue increíble. Desde aquella altura podíamos ver un paisaje nuevo; más verde, muchísimo más desierto. Y allí estuvimos disfrutando de los resquicios de sol que atravesaban las nubes. Y respiramos de verdad. Y fuimos conscientes de tanto.

Cuando decidimos irnos fue otra historia, porque en aquella cima no había ningún camino para bajar, así que tuvimos que deshacer nuestros pasos. Pero esta vez tuvimos que poner música, porque queríamos distraernos de lo que estábamos haciendo. Ser, quizá, menos conscientes del riesgo. Lucía casi vuela. Yo me enfadaba con ella por ir tan rápido y no tener cuidado. Cuando ya pasamos la zona peligrosa y estábamos casi al final, ella se cayó de culo. Y nos reímos, porque no se hizo daño y porque resultaba gracioso que se cayese en ese momento, cuando ya habíamos pasado todo lo difícil.

Estaba, anocheciendo y habíamos caminado campo adentro durante bastante tiempo antes de llegar al barranco. Además, nos habíamos apartado varías veces del camino y encontrado otros nuevos, así que ahora tocaba buscar la forma de volver a encontrarnos a nosotras mismas, en el espacio. Se nos hizo de noche, y tuvimos que atravesar bosques sin saber muy bien hacia donde íbamos. Al final no nos resultó tan difícil encontrar donde habíamos aparcado, pero yo pienso que fue gracias a Lucía y a mi aparente seguridad «sí sí, por aquí hemos pasado ya» ; porque lo cierto es que yo había caminado sin rumbo y sin pensar mucho hacia donde me dirigía.

 

No sé si está bien eso de perderse para encontrarse.

 

Pero a nosotras nos funcionó.

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